19 de diciembre de 2017

Sin rumbo, sin vida

Y dicen que te vieron caer, llorar, arrastrarte por el suelo polvoriento de lo que quedaba de aquel camino, escondiéndote en la penumbra, para que nadie pudiera ver tu lado miserable, la parte más deshumanizada de ti, y la más humana a la vez.

Dicen que te escucharon gemir entre las sombras, que no era de placer.
Dicen que ya no miras a la cara y que tu rostro olvidó su esencia.
Que no te reconocen, porque has cambiado.
Dicen, dicen, dicen, algunos dicen que has muerto.

No has muerto a mis ojos.
Yo aún puedo verte, verte más allá de la oscuridad,
aunque tú te escondas y me hagas creer que has muerto para mí.

Mientras que en otra vida, gozas de la luz a costa de mis sombras.
Dicen que estás atrapado en un bucle de humo,
que te expandes y flotas sin rumbo,
sin vida.

Buscas otra vida para poder vivir la tuya.

2 de diciembre de 2017

Espinas en mi boca

Mientras tanto, mi boca llena de espinas.
Las mastico despacio y se forman yagas en la boca. 
Algunas quedan entre los dientes, en ocasiones me acuerdo de ellas, porque pinchan, porque duelen. Espinas en mi boca, en tu boca de cielo. 
Entre esas dos paredes ya no alcanzo a ver el sol. 
Ya no me quema tu boca y esa lengua dejó de repartir el calor por mi cuerpo. 
Entre limones, la acidez de tus labios cada vez escuece más. 
Me quedé sin las ganas de contemplarte, de convertirme en huracán y formar remolinos en tu pelo. He decidido aletear como una mariposa para no crear tormenta, cuando el cielo se cure, cuando las paredes se rompan.