Esos días, en los que estás con él, tumbados en el sofá viendo una película, como si nada, y de repente te abrace muy fuerte y te diga: " Te quiero", ese momento en el que piensas lo moñas que se vuelve a veces, pero que te encanta que esté así; cuando te dice que eres lo mejor que le ha pasado en la vida, te repite constantemente las ganas que tiene de verte, te recuerda cada día lo especial que eres para él o te dice que desearía poder dormir abrazado a ti.
Que se presente una tarde en la puerta de tu casa y te aleje de todo aquello de lo que estas cansada, te haga sonreír al decirte: " me alegras el día con solo verte" o un "te comería a besos".
El que te llame por la noche y quedes dormida con su voz...
Que te diga que necesita estar contigo, un abrazo, un beso o que simplemente le susurres al oído, y acabe con un "te necesito a ti".
Y cada noche doy gracias por él, porque me encontró y se acercó a mi, me enseñó a vivir, a amar, a querer a alguien más que a tu propia existencia. Por eso cada noche "gracias" es mi palabra, porque solo aquellos que han conocido de verdad el amor, tienen la certeza, como yo, de que esto es algo único e irrepetible, imposible de comparar con nada, debido a aquellas palabras que te dice o a esos momentos, que quedarán siempre en tu memoria, y serán los culpables de que en clase quedes en las nubes, que se te escape una sonrisa mientras miras al infinito o de que sean la esencia principal de tus sueños cada noche; y de esta manera formarán parte de ti.
Como él, que llegó un día, puso tu mundo patas arriba, del mismo modo que da un vuelco el corazón cada vez que te besa y pasó a ser el centro de tu vida.

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