17 de enero de 2013

¿ Alguna vez has llorado de felicidad?
Es algo increíble, no sabía que se podía llorar y reír al mismo tiempo.
Aquel día sentí esa sensación, la de tener por un momento de mi vida una felicidad plena, que me llenaba por dentro. No podía pensar nada más que en él, en lo feliz que me hacía, y en donde se había metido todos estos años.
Tener la mente totalmente bloqueada porque has tenido un exceso de besos, de miradas, de caricias.
Notar que el corazón va a estallar cuando te dice lo que siente por ti.

El hecho de que esté saliendo por la puerta y estés pensando en cuando volverás a verlo, y al encerrarte en tu habitación comiences a recordar esa tarde; es como " vivir de los recuerdos de una resaca de nostalgia"; y es que por raro que parezca lo echas de menos.

Quedas como paralizada, lo único que se oye es la suave respiración y el latido acelerado del corazón; miras al infinito, apenas parpadeas, y tus ojos comienzan a llenarse de lágrimas, ves borroso; echas la cabeza hacía atrás, cierras suavemente los ojos y caes sobre la cama, de pronto percibes su olor... se ha quedado impregnado en tu almohada.
Pasa un minuto y quedo dormida, pensando en él.

Lo sé, me ha drogado, ahora está en mi cabeza como una adicción, pero no puedo dejarlo... lo amo.
Él hace que me sienta especial, única, feliz...

No hay comentarios:

Publicar un comentario