Me coges de la mano y me acercas a ti, a tu madriguera.
Yo inocente, no dejo de retener tu mirada, sin darme cuenta de que eres tú el que me retiene a mi.
Me atraes, me abrazas y nuestros cuerpos se tocan. La noto dura.
No estamos desnudos, es más, nos separa demasiada ropa.
Nunca es demasiado - dijo él.
Creo que se refería al sexo.
Y estás sobre mi, me gusta sentir el peso de todo tu cuerpo.
Me miras, callado.
Mirada que impone,
que atraviesa,
mirada que estremece.
Te acercas y siento tu respiración sobre mi cuello, eso me relaja.
Me haces cosquillas con los pelos de la barba, y entre tanto silencio, suena una carcajada.
Sigues respirando, y nuestros rostros se rozan, nuestros cuerpos y me acaricias con los labios, tan suavemente que no sé si se tocan.
No quiero besarte, esta vez no.
No podrán las ganas
Me gusta sentirte
Estoy húmeda, pero eso, tú no lo sabes
Deja de tentarme, de atraparme entre el placer y tú
Esta vez no.
Me haces sentir tan débil a tu lado, que eso me da miedo.
Me pone tu mirada
Tus labios
Salvajes y libres
Tu mano recorre mi muslo e intenta hacerse paso hasta mi refugio, despacio. Me distraes, y me traes hasta ti, cada vez más cerca, cuando quiero acordar estás tocando a la puerta.
No abro, no quiero caer en la tentación.
No paras, te gustan las cosas difíciles, los retos; por eso rozas las puerta de atrás, y recorres la vereda hasta llegar a ella.
Coges mi mano e intentas colocarla sobre aquello que sigue tan duro y firme como tú, amigo mío, deja de insistir que al final caeré entre el placer y tú.
Y bailamos, y jugamos, como niños que experimentan con sus cuerpos.
Tímidos, como si nunca nos hubiésemos visto desnudos, pero lo hemos hecho.
28 de febrero de 2017
20 de febrero de 2017
En la ciudad se corre
Respiro hondo el aire de la ciudad, el olor a gasolina se mete en mis pulmones, incluso puedo saborearlo, esta rancio, el olor a combustión, a tubo de escape. Hoy el cielo va desde el rosa al azul y una gran luna llena desciende para esconderse, nadie la mira, todo el mundo esta demasiado ocupado en su vida de ciudad. Le gente corre, con la cabeza baja, cabreados porque les ha tocado madrugar e ir al trabajo, los padres llevan a sus hijos de la mano, corriendo, pero los niños no quieren correr, no entienden porque la gente va a todos lados con prisa, respirando rápido, casi sin poder respirar, no entienden que en la ciudad se corre.
Hace frío, y la gente vive en la calle, se piensa poco en esto cuando estas caliente y en casa; incluso cuando sales a la calle y no sientes la punta de los dedos, se piensa poco.
En la vida de la ciudad no se piensa, te dejas llevar por lo que hace todo el mundo.
Los niños están tristes, están aprendiendo como es la vida en la ciudad y no les gusta. La gente no mira a los ojos, no hablan, solo caminan con las manos en los bolsillos, o peor aún, caminan con un móvil, como si fuera su sombra, y es que los dedos se han quedado pegados a él.
Y ya no miras, no hablas, solo escribes, te automatizas, como si tu también fueses una máquina. ¿lo somos realmente? No te fijas en la cara de la gente, ni en que ya ha salido el sol. Solo corres, porque en la ciudad se corre.
Otra vez ese olor a humo se me metió entre la nariz y la boca.
Y los autobuses llenos de gente ya no esperan, los conductores tampoco hablan. Empiezan su jornada de trabajo mirando el reloj para que acabe. Nos estamos haciendo impersonales, en una sociedad donde la gente ya no se saluda.
El ruido nos ensordece, dejamos de escuchar.
Donde la gente ve mas agradable la música alta de una discoteca que el cantar de los pájaros.
Nos gusta lo que nosotros creamos ¿y la naturaleza? Que mas da, si siempre ha estado ahí.
En la ciudad se corre.
En la ciudad no se vive.
Hace frío, y la gente vive en la calle, se piensa poco en esto cuando estas caliente y en casa; incluso cuando sales a la calle y no sientes la punta de los dedos, se piensa poco.
En la vida de la ciudad no se piensa, te dejas llevar por lo que hace todo el mundo.
Los niños están tristes, están aprendiendo como es la vida en la ciudad y no les gusta. La gente no mira a los ojos, no hablan, solo caminan con las manos en los bolsillos, o peor aún, caminan con un móvil, como si fuera su sombra, y es que los dedos se han quedado pegados a él.
Y ya no miras, no hablas, solo escribes, te automatizas, como si tu también fueses una máquina. ¿lo somos realmente? No te fijas en la cara de la gente, ni en que ya ha salido el sol. Solo corres, porque en la ciudad se corre.
Otra vez ese olor a humo se me metió entre la nariz y la boca.
Y los autobuses llenos de gente ya no esperan, los conductores tampoco hablan. Empiezan su jornada de trabajo mirando el reloj para que acabe. Nos estamos haciendo impersonales, en una sociedad donde la gente ya no se saluda.
El ruido nos ensordece, dejamos de escuchar.
Donde la gente ve mas agradable la música alta de una discoteca que el cantar de los pájaros.
Nos gusta lo que nosotros creamos ¿y la naturaleza? Que mas da, si siempre ha estado ahí.
En la ciudad se corre.
En la ciudad no se vive.
12 de febrero de 2017
Solo se escucha el tic tac del reloj
En esta noche tan triste, donde la almohada está empadada. Me estoy partiendo en trozos, de esos que quedaron cuando mi corazón se partió en dos y en más pedazos.
Pienso, siento, sola, sola como el tic tac del reloj.
¿Con quién puedo hablar? Conozco muy poca gente que escucha, que lo hace como yo necesito, sin distracciones, mirándome a los ojos, con el corazón abierto, casi nadie me entiende. No a mi alma..
Y eso duele, y te hace explotar.
Vivo en una dictadura, mi corazón se siente preso, se ahoga, y yo con él.
No sé si me están quitando el aire, o es que cada vez el mundo me hunde más.
Pienso, siento, sola, sola como el tic tac del reloj.
¿Con quién puedo hablar? Conozco muy poca gente que escucha, que lo hace como yo necesito, sin distracciones, mirándome a los ojos, con el corazón abierto, casi nadie me entiende. No a mi alma..
Y eso duele, y te hace explotar.
Vivo en una dictadura, mi corazón se siente preso, se ahoga, y yo con él.
No sé si me están quitando el aire, o es que cada vez el mundo me hunde más.
5 de febrero de 2017
Resintoniza con mis pezones
Resintoniza con mis pezones, la melodía de éxtasis y frenesí que nos recorre el cuerpo. Me rozaste con los dedos el puro placer y lo hiciste despacio.
Muérdeme el cuello y enrédate en mi pelo.
Afrontamos el frío de la madrugada, con un abrazo de corazón con corazón.
Házmelo despacio, como caen las hojas de los árboles en otoño, despacio.
Házmelo como la brisa de la mañana en un día soleado.
Dibujo con la lengua el contorno de tu boca, para no perderme.
Sintoniza tu aroma en mis pezones
Aráñame
Muérdeme
Desátame despacio
Deja que me cuele en tu piel, salvajemente
Házmelo, házmelo, pero despacio.
Muérdeme el cuello y enrédate en mi pelo.
Afrontamos el frío de la madrugada, con un abrazo de corazón con corazón.
Házmelo despacio, como caen las hojas de los árboles en otoño, despacio.
Házmelo como la brisa de la mañana en un día soleado.
Dibujo con la lengua el contorno de tu boca, para no perderme.
Sintoniza tu aroma en mis pezones
Aráñame
Muérdeme
Desátame despacio
Deja que me cuele en tu piel, salvajemente
Házmelo, házmelo, pero despacio.
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